La moda como expresión artística
Carlos del Barrio comienza a interesarse por la moda como expresión artística desde muy joven. Eran los años 80 y en España se estaba gestando una transición política, el país se abría al mundo y la moda también era un reflejo de ello. Pronto abre su propio establecimiento en Zaragoza, su ciudad natal: La Piscina, un espacio diáfano que integra ropa y calzado de primeras marcas con joyería de autor. En los años 90 comienza una nueva aventura empresarial en Barcelona, cuna del diseño del momento. Es allí donde establece una red comercial con jóvenes diseñadores creando el showroom La Comercial, desde el que distribuye colecciones de joyería y complementos a nivel nacional. Durante este tiempo no deja el mundo del retail y entra como socio en Fantasy Shop, concept store situado en una conocida galería del centro de la ciudad.

Recuperando el espíritu de boutique
A principios del año 2000 emprende su andadura en solitario, continúa con el showroom y comienza a darle forma a lo que será su propio espacio. Llama su atención un pintoresco lugar cerca del mar, el Born, un barrio cargado de historia. Sus pequeñas calles empedradas que transportan a otra época, su catedral gótica y su gran mercado le parecen el marco ideal para abrir La Comercial woman, una boutique con alma que ofrece una cuidada selección de ropa, complemento, calzado y una de sus pasiones: el perfume.

La expansión de la marca
Desde el 2001 hasta hoy sigue creciendo, abriendo hasta 6 tiendas en el Born y 3 más en prestigiosos hoteles de la ciudad: Hotel W, Arts y Renaissance. En los últimos años La Comercial también ha lanzado los perfumes Lucrecia y Borgia, homenaje a la controvertida figura de Lucrecia Borgia, conjuntamente con el perfumista Ramón Monegal, y en colaboración con Mykita sunglasses, un modelo de la exclusiva marca alemana de gafas para La Comercial.
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